¿La obra más grande del mundo animal? Los termiteros de Kakadu, en Australia.

blog Tecnoweigh decimotercera entrada

Cuenta la leyenda que los espíritus moldearon la tierra de Kakadu durante un sueño, en los albores de la creación. Definieron su flora y su fauna, y escribieron las leyes de los Bininj Mungguy, los guardianes del territorio.

Actualmente, los aborígenes cuidan el legado de los espíritus y enseñan a los visitantes lo impresionante de la obra, ahora llamada Parque Nacional de Kakadu y catalogada como Patrimonio de la Humanidad.

Los termiteros se conocen como “catedrales”, dada su envergadura, y pueden llegar a medir más de cinco metros de alto. Es como si los seres humanos construyéramos un rascacielos de más de un kilómetro de altura. Eso sí, la diferencia es que estos obreros incansables construyen sin plano y solo emplean barro mezclado con su propia saliva.

Las colonias de termitas son muy parecidas a las de las hormigas, con su vida de castas y sus ciudadelas de pasadizos y recovecos. Las torres permiten que las ciudades subterráneas, perfectamente aisladas, permanezcan refrigeradas correctamente y mantengan una temperatura constante, tanto en las estancias comunes como en los almacenes de alimento.